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Zaffaroni: “Chubut invierte muy fuerte en la Escuela de Verano”

El desembolso es de $ 1,5 millón para el pago de las 7000 horas cátedra que se necesitan para atender la demanda de los 55 establecimientos que se sumaron a la propuesta. El programa se extenderá hasta el 15 de febrero.

Acompañado por el equipo de gestión, el ministro de Educación recorrió las escuelas 793 y 712, de Trelew, para tomar contacto con los alumnos y obtener de primera mano sus opiniones sobre la Escuela de Verano.

En el marco de la Ley Nacional de Educación, que establece la obligatoriedad de la educación secundaria, el Gobierno provincial puso en marcha esta semana, a través del Ministerio de Educación, la cuarta edición del programa Escuela de Verano, destinado a alumnos que adeudan entre tres y seis espacios curriculares y que, por lo tanto, están en riesgo de repetir.

“La Escuela de Verano representa una inversión muy importante que hace el Estado provincial y que en esta ocasión es de 1,5 millón de pesos, para pagar las 7000 horas cátedra necesarias. Este programa está pensado para que aquellos alumnos que históricamente quedaron afuera del sistema puedan continuar en él. Es un hecho concreto y contundente de inclusión educativa”, sostuvo el ministro de Educación, Luis Zaffaroni durante una recorrida por escuelas de Trelew. El funcionario, además, valoró esta iniciativa pedagógica pues, dijo, “contribuye en la formación de las personas”.

El programa, que se extenderá durante cuatro semanas, comenzó el lunes 21 de enero y finalizará el 15 de febrero. Participan 55 establecimientos educativos de toda la provincia y son cerca de 7000 alumnos los que se inscribieron para cursar las materias. Pueden asistir a tres espacios curriculares de los cinco que se dictan: Matemática, Lengua, Ciencias Sociales, Inglés y Ciencias Naturales.

Algo más de 300 los profesores se encuentran afectados al programa, muchos de los cuales desarrollaron para sus alumnos, bajo la supervisión de los equipos directivos, cuadernillos de ejercitación como complemento de lo que brindarán en clase.

EL ROL DE LA FAMILIA

Los alumnos concurren de manera voluntaria, pero el papel de las familias es clave en la determinación. Son los padres quienes incentivan a sus hijos para que aprovechen esta oportunidad para rever contenidos, ya que valoran que el programa permite a los docentes brindar una enseñanza más personalizada por tratarse de grupos reducidos.

“La Escuela de Verano está incorporada en la dinámica familiar y además, el Estado, a través de esta propuesta, brinda ese apoyo que los chicos muchas veces necesitan y que no pueden obtener con una maestra particular porque no todas las familias pueden pagarlo. La Escuela de Verano permite a la familia seguir muy de cerca el desarrollo escolar, porque son pocos los espacios curriculares”, dijo Martín Medina, director general de Educación Secundaria.

En tal sentido, Medina mencionó que fueron numerosos los padres que se acercaron a las distintas escuelas en estos dos primeros días, interesados en que sus hijos se sumen al programa. Ocurre que el formato de la Escuela de Verano permite capitalizar los saberes ya adquiridos y abordar con estrategias diferentes a las habituales aquellos temas en los que hubo dificultades.

LA OPINIÓN DE LOS DIRECTORES

Las cuatro semanas durante las que se extiende la Escuela de Verano, están destinadas a priorizar el derecho de todos los chicos a permanecer y transitar por el sistema educativo. Con ese objetivo, los docentes abordan los diversos contenidos con métodos renovados.

“La Escuela de Verano constituye una referencia para la mejora de las prácticas docentes, no sólo de la evaluación, ya que constituye una instancia para seguir aprendiendo. Sin duda, esta propuesta es desafiante y nos obliga a todos los adultos que tenemos distintos roles en el sistema educativo a una revisión profunda y autocrítica de nuestras prácticas como educadores”, consideró Zaffaroni.

Para Viviana Sosa, directora de la Escuela N° 731, de Comodoro Rivadavia, los jóvenes reconocen y valoran esta nueva oportunidad pues advierten que les permite otra forma de contacto con el docente y una enseñanza más personalizada.
“Apenas informamos que vamos a ofrecer clases en verano, los chicos se agolpan en la Secretaría para anotarse. El 20 de diciembre ya teníamos todas las comisiones armadas y definidos los espacios curriculares. Además, cada profesor llenó una planilla informando qué contenidos aprobó y desaprobó cada alumno, para consensuar los saberes considerados indispensables para volver a ver en enero”, informó. En esa escuela de Comodoro Rivadavia participan cerca de 150 adolescentes.

La Escuela Nº 793 del barrio Amaya, de Trelew, es otro de los 55 establecimientos que tiene sus puertas abiertas. “Tenemos 60 inscriptos, pero estamos recibiendo a muchos padres que vienen a consultar si pueden inscribir a sus hijos. Hasta mañana, miércoles, podemos incorporar alumnos”, dijo Alberto López, director del establecimiento.

En tanto, María Ofelia Lucini, vicedirectora de la Escuela Nº 712, sostuvo que “las familias promueven la participación de los chicos porque valoran la enseñanza personalizada que esta propuesta permite darle a los alumnos”, dijo.
“La materia con mayor cantidad de inscriptos es Matemática, donde por la demanda tuvimos que armar comisiones para todos los años. Tenemos cerca de 300 inscriptos, el 90% son alumnos de nuestra escuela (que tiene, junto con su anexo, una alta matrícula) y el resto, chicos de otros establecimientos cuyos colegios no brindan Escuela de Verano”, indicó Lucini.