El proyecto “Vivero Niños del lago” ganó el Premio Presidencial Escuelas Solidarias

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Desde hace 13 años la Escuela N° 25, de Lago Futalaufquen lleva adelante un proyecto institucional en el que participan sus 54 alumnos, docentes, auxiliares y familias. Hoy obtuvo una nueva distinción que llena de orgullo a Chubut.

Con emoción y una alegría inocultable, los representantes de la Escuela N° 25 de Lago Futalaufquen subieron hoy al escenario de Tecnópolis para recibir el primer galardón del Premio Presidencial Escuelas Solidarias, en el que participaron 896 proyectos de establecimientos educativos de todo el país.

Con su proyecto “Vivero Niños del lago”, que llevan adelante desde hace 13 años donde producen plantas nativas cuyos ejemplares luego son plantados para recuperar árboles de los bosques andinos arrasados por los incendios, la escuela recibió un reconocimiento nacional por esta idea que impulsaron con afán y concretaron y que se basa en el cuidado y respeto del medio ambiente y fundamentalmente, en la solidaridad.

“Desde el momento que plantamos la primera planta en los bosques quemados que perdimos por los graves incendios que padecemos en verano, ya sentimos que ganamos. Hoy estamos súper felices, pero no porque ganamos no solo como proyecto sino también sentimos que ganó la conciencia, ganó el medio ambiente, ganó la naturaleza y por sobre todo ganó la solidaridad, así que estamos súper felices”, dijo desde Tecnópolis Aluminé Sáez, una de las estudiantes que viajó para representar a la escuela.

Fueron 11 los establecimientos que pasaron a la etapa final que terminó hoy en Buenos Aires y cinco de ellos recibieron un primer premio como reconocimiento al trabajo realizado. Esta es la segunda vez que la Escuela N° 25 recibe este Premio Presidencial; anteriormente consiguió la máxima distinción en 2009, a poco de arrancar.

Una idea que unió a todos

El proyecto nació en 2006 a partir de un incendio que se produjo detrás de la escuela. Esas llamas prendieron el miedo pero también la necesidad entre muchos integrantes de esa comunidad educativa de hacer algo para recuperar aquello que el fuego devoraba.

“Ese fuego nos impulsó a empezar a investigar sobre cómo producir plantas nativas y con familias que se acercaron, como Iván Hoermann papá de la escuela y guardaparque, iniciamos el vivero con el objetivo de producir 300  ejemplares (Radal, El Maitén, Calafate, Lenga, Alerces, entre otros). En 2009 realizamos la primera plantación y al
día de hoy son 25.000 los árboles restaurados en el bosque”, dijo el coordinador y uno de los impulsores del vivero, el maestro Boris Sáez.

La Escuela N° 25 es una Unidad Educativa Multinivel (conocida como UEM), ya que comprende Inicial, Primario, Secundario Básico y Secundario Orientado. No es una escuela técnica, aclara Sáez, pero sin embargo desde sala de tres los pequeños comienzan a participar en el proyecto que, en verdad, congrega a todos: estudiantes, docentes,
auxiliares y familias.

“En el momento que nos nombraron como ganadores sentí una emoción inmensa porque hace tantos años que estoy en la escuela, tantos años participando en el proyecto, hace que esto sea muy emocionante”, confió Aluminé que hoy cursa sexto año y tenía cinco cuando el proyecto del vivero se puso en marcha.

“Esto para mí es cerrar con un broche de oro mi etapa en la escuela, ya que estoy por egresar. Fue totalmente emocionante ver cómo pudimos progresar, cómo pudimos llegar a este primer puesto y sobre todo haber  participado en las distintas etapas de desarrollo del vivero”, contó.

La representación chubutense estuvo integrada, además de Aluminé, por las estudiantes Evelyn Parada, Lúa Gago y Hermione Walsh. Los docentes que viajaron junto con ellas, fueron Débora Millanguir y Boris Sáez.

“Haber quedado entre las 11 escuelas finalistas para nosotros, que venimos en representación de todos nuestros compañeros de Inicial, Primaria y Secundaria, nuestros docentes y hasta los chicos que ya pasaron por la escuela y fueron parte del proyecto, es indescriptible. Para todos, era ya demasiada emoción y ahora haber resultado  ganadores nos hace muy felices, es algo que nos llena el alma”, destacó Aluminé.

El Premio Presidencial Escuelas Solidarias tiene entre sus objetivos fortalecer el trabajo de las escuelas que integran el aprendizaje curricular de los estudiantes con acciones solidarias destinadas a mejorar la calidad de vida de sus comunidades.

Miriam Millaman, representante del Ministerio de Educación e integrante del equipo de la Dirección de Becas y Políticas Compensatorias, dijo que “es un placer estar en esta clase de eventos donde se reconoce el trabajo de mucha gente. En 2018 recibimos también otro primer premio, con un proyecto de la Escuela N° 733 de Bryn Gwyn
y este año le tocó a la Escuela 25 que viene trabajando de forma constante desde hace muchos años es un proyecto que ha crecido año tras años y siempre fueron incorporando nuevos actores y desafíos”.